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Miqueas 4: Reinado universal de Jehová
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2 y muchas naciones se acercarán, diciendo: "Vengan, subamos al monte del Señor, a la casa del Dios de Jacob. Dios mismo nos instruirá en sus caminos, y así andaremos en sus sendas." Porque de Sión viene la instrucción; de Jerusalén, la palabra del Señor.
3 Dios mismo juzgará entre muchos pueblos, y administrará justicia a naciones poderosas y lejanas. Convertirán en azadones sus espadas, y en hoces sus lanzas. Ya no alzará su espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra.
4 Cada uno se sentará bajo su parra y su higuera; y nadie perturbará su solaz el Señor Todopoderoso lo ha dicho.
5 Todos los pueblos marchan en nombre de sus dioses, pero nosotros marchamos en el nombre del Señor, en el nombre de nuestro Dios, desde ahora y para siempre.
7 Con las ovejas heridas formaré un remanente, y con las desterradas, una nación poderosa. desde ahora y para siempre.
8 Y tú, Torre del Rebaño, colina fortificada de la ciudad de Sión: a ti volverá tu antiguo poderío, la soberanía de la ciudad de Jerusalén."
9 Ahora, ¿por qué gritas tanto? ¿Acaso no tienes rey? ¿Por qué te han venido dolores de parto? ¿Murió acaso tu consejero?
10 Retuércete y puja, hija de Sión, como mujer a punto de dar a luz, porque ahora vas a salir de tu ciudad, y tendrás que vivir a campo abierto. Irás a Babilonia, pero de allí serás rescatada; el Señor te librará del poder de tus enemigos.
11 Ahora muchas naciones se han reunido contra ti. Y dicen: "¡Que sea profanada Sión! ¡Disfrutemos del espectáculo!"
12 Pero ellas no saben lo que piensa el Señor, ni comprenden sus designios; no saben que él las junta como a gavillas en la era.
13 ¡Levántate, hija de Sión! ¡Ponte a trillar! y de bronce tus pezuñas, para que conviertas en polvo a muchos pueblos, y consagres al Señor sus ganancias injustas; sus riquezas, al Señor de toda la tierra.
Reinado universal de Jehová
1 En los últimos días, el monte del templo del Señor será puesto sobre la cumbre de las montañas y elevado por encima de las colinas. Entonces los pueblos marcharán hacia ella,2 y muchas naciones se acercarán, diciendo: "Vengan, subamos al monte del Señor, a la casa del Dios de Jacob. Dios mismo nos instruirá en sus caminos, y así andaremos en sus sendas." Porque de Sión viene la instrucción; de Jerusalén, la palabra del Señor.
3 Dios mismo juzgará entre muchos pueblos, y administrará justicia a naciones poderosas y lejanas. Convertirán en azadones sus espadas, y en hoces sus lanzas. Ya no alzará su espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra.
4 Cada uno se sentará bajo su parra y su higuera; y nadie perturbará su solaz el Señor Todopoderoso lo ha dicho.
5 Todos los pueblos marchan en nombre de sus dioses, pero nosotros marchamos en el nombre del Señor, en el nombre de nuestro Dios, desde ahora y para siempre.
Israel será redimido del cautiverio
6 "En aquel día afirma el Señor reuniré a las ovejas lastimadas, dispersas y maltratadas.7 Con las ovejas heridas formaré un remanente, y con las desterradas, una nación poderosa. desde ahora y para siempre.
8 Y tú, Torre del Rebaño, colina fortificada de la ciudad de Sión: a ti volverá tu antiguo poderío, la soberanía de la ciudad de Jerusalén."
9 Ahora, ¿por qué gritas tanto? ¿Acaso no tienes rey? ¿Por qué te han venido dolores de parto? ¿Murió acaso tu consejero?
10 Retuércete y puja, hija de Sión, como mujer a punto de dar a luz, porque ahora vas a salir de tu ciudad, y tendrás que vivir a campo abierto. Irás a Babilonia, pero de allí serás rescatada; el Señor te librará del poder de tus enemigos.
11 Ahora muchas naciones se han reunido contra ti. Y dicen: "¡Que sea profanada Sión! ¡Disfrutemos del espectáculo!"
12 Pero ellas no saben lo que piensa el Señor, ni comprenden sus designios; no saben que él las junta como a gavillas en la era.
13 ¡Levántate, hija de Sión! ¡Ponte a trillar! y de bronce tus pezuñas, para que conviertas en polvo a muchos pueblos, y consagres al Señor sus ganancias injustas; sus riquezas, al Señor de toda la tierra.